Nuestra Génesis

(Laura Miskowski, 2006)

Mi primer contacto con  Constelaciones Familiares fue en 1999 en el centro Luz de Luna de mi amiga Graciela Cohen, Tiiu Bolzmann dirigía allí sus talleres.
En mi primera participación salí con más dudas que certezas, pero algo se había movido en mi interior y seguí concurriendo a otros encuentros.En una oportunidad fui elegida como representante y terminé gratamente sorprendida y maravillada.Tan maravillada que estando en India surgió la posibilidad de formarme en el método y ni por un segundo vacilé en hacerlo.

Laura Miskowski con Bert Hellinger (Palma de Mallorca, 2002)

Era fines del año 2000 y en esa ocasión constelé por primera vez mi sistema familiar con Bertold Ulsamer. A través de esta vivencia personal es que experimenté el poder sanador y de transformación que las constelaciones familiares tienen y me aboqué con pasión a estudiar y prepararme para compartirlo con otras personas que pudieran verse favorecidas.

De regreso a Argentina casi por accidente, sin pro-ponérmelo, comencé a coordinar talleres. Ángel, un gran amigo, pensó y procuró reuniones específicas para constelar. Grande fue mi sorpresa por la acogida que tuvo la convocatoria. Con el tiempo a los talleres han concurrido cada vez más personas. Algunas, ni siquiera aún, sé cómo es que se habían enterado.

De los participantes a los grupos también surgieron quienes se interesaron en recibir formación en el método y así lo hicieron…

Pasó el tiempo y en el año 2006, siguiendo el movimiento que Constelaciones Familiares estaba teniendo, se revela la posibilidad de unirnos cuatro colegas (Laura Miskowski, Adriana Juaneda, Eduardo Tartaglini y María Eugenia Dominguez), todos amantes de este universo. Paso a paso se gesta y nace la comprensión de esta unión, entonces es que florece el proyecto de NOÛS- Constelaciones Familiares y Relaciones Humanas.

Hay un eje director fuente de nutrición en toda nuestra historia con constelaciones y es el agradecimiento. Cada vez que he coordinado una constelación ese ha sido el motor y ese es el motor que nos une, da fuerza y vigor a NOÛS: agradecer lo que hemos recibido, apropiarnos dentro de nosotros de esa gracia y pasarla para que otros se vean favorecidos.